Angélica Mora
Apuntes de una Periodista
Maule-Chile
Me
costó desprenderme de la Cordillera, espinazo vertical de Chile, tan
lleno de recuerdos de mi niñez, cuando recorría sus mismos vericuetos
con nieve en invierno y bordado con sus flores en primavera...
Porque
mi país ha cambiado la fisonomía de sus calles, de sus pueblos y de sus
ciudades, pero no su paisaje... que permanece igual en el campo, las
montañas y el mar, ese que tanto añoro cuando estoy lejos.
El
baño espiritual que recibo arriba, en los flancos cordilleranos, me
limpia de todo dolor, de toda afrenta, del egoismo y la crueldad y me da
fuerzas para seguir hasta que la vida lo quiera...
Sin embargo, me verán desaparecer de nuevo algunos días.
Y
es que no resisto y me voy allí, a seguir hablando con el Señor de las
Alturas, ya limpia de las penas, pero siempre importunándolo con mis
preguntas y reclamos sobre las injusticias que hay en el mundo.
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